Foto: Óscar Vázquez.

Cuando se quema tu tierra, una parte de ti se muere con ella. Galicia ha ardido descontrolada durante días, y nosotros hemos sido testigos mudos de esa violencia, de esa barbarie. Ver arder todo a tu alrededor, aunque tú estés a salvo de las llamas, es lo más cercano al infierno que puedes estar en tu vida.

Nosotros vivimos muy apegados a la naturaleza y a los seres que la pueblan. Creemos en la madre tierra, la respetamos y la cuidamos en la medida de nuestras posibilidades. Educamos a nuestras tres hijas de esta manera, para que crezcan con la impronta de ese amor muy marcada. Y este es el mensaje que queremos daros: tenemos que llenar de esperanza a las nuevas generaciones. Tenemos que llenarlas de amor, de naturaleza, de respeto por su entorno, para que cuando sean adultos nunca enciendan una cerilla que termine con un bosque centenario.

Han quemado Galicia, y con esos fuegos nos han arrancado a todos un trozo de corazón. Evitemos que ocurra de nuevo.